sábado, 6 de junio de 2015

Plazo medio de cobro.

¿Cobrar a más de 60 días? La actual normativa contra la morosidad sigue sin surtir grandes efectos. El plazo medio de pago de las facturas entre empresas está en 95 días, casi el doble que la media europea, fijada en 47 días. Pese a ello, los expertos denuncian que la falta de un régimen sancionador y la cultura empresarial hacen que apenas el 5% de las empresas españolas exija intereses de demora en el cobro de sus facturas impagadas.

Hace más de dos años que la normativa europea sobre morosidad empresarial se aplica en España y, sin embargo, apenas se han acortado los plazos de pago desde entonces. Un estudio comparativo llevado acabo por EAE Business School junto a la Asociación de Profesionales en la Gestión del Riesgo de Crédito y Cobro indica que en España el ratio de impagos sobre facturas vencidas es del 5,7%, cifra que duplica la media europea, que es del 2,85%.

Y además de haber más impagos, los plazos medios de cobro son mucho más dilatados en España: 95 días de media frente a un promedio de 47 días en Europa. Esto implica, según los expertos que han elaborado este informe, que “los costes financieros que deben afrontar las empresas españolas para financiar sus cuentas de clientes por cobrar llegan a triplicar los costes por el mismo concepto que tienen las empresas del norte de Europa, por ejemplo”.

Y esto “les hace ser mucho menos competitivas en un mercado global”, añaden. ¿Por qué ocurre esto? Los expertos apuntan a tres factores fundamentales. El primero es que en la ley española no existe un régimen de penalizaciones en forma de intereses demora. Según distintas encuestas, entre ellas la realizada por la Plataforma contra la Morosidad, solo el 5% de las empresas españolas reclama habitualmente intereses moratorios en caso de impagos, frente al 85% que nunca o casi nunca lo hace. 

Los motivos de no exigir estos intereses son dos. Por un lado, “el temor de los proveedores a perder clientes si les aplican los intereses de demora que establece la ley”, indican los expertos de este estudio. Y por otro, “simplemente tienen miedo a que el moroso se les ría en la cara debido a la inexistencia de medidas coercitivas eficaces para obligar al pago de los intereses de demora devengados”, añaden. La consecuencia de esto es que a los deudores les conviene más deber a los proveedores que pedir un crédito para pagar sus deudas a tiempo. 

Sin embargo, en países como los escandinavos,con breves plazos de pago, hay unas penalizaciones muy estrictas y con elevados intereses de demora de entre el 18% y 24%. 

El segundo motivo que lleva a las empresas españolas a ser más morosas es la lentitud de la justicia. Según una investigación de la Fundación ICO, ocho de cada diez empresarios consideraron que dicha lentitud es lo que les hace no judicializar sus impagos. Así, en el 83% de los casos evitaron acudir a los tribunales en estos casos y procuraron un arreglo extrajudicial. Es más, el 60% prefirió incluso renunciar a parte de sus deudas antes de pasar por los trámites judiciales. 

Finalmente, los expertos aseguran que el factor cultural juega un papel importante en España, “donde no hay una cultura empresarial que fomente el pago puntual y no dan prioridad a tener un perfil de buen pagador”. De hecho, “el retraso intencionado de los pagos a los proveedores, así como imponer dilatados periodos de pago, es sinónimo de buena gestión”, indican. 

Según la Plataforma Multisectorial contra la Morosidad, el pasado año el 70% de las empresas se vieron obligadas a aceptar acuerdos con proveedores que les pagaron en un plazo superior a los 60 días que marca la ley.

La ley actual marca que el plazo medio de pago entre empresas no debe exceder los 60 días. Sin embargo, un reciente estudio, citado por EAE Business School, sobre cómo pagan las grandes empresas del Ibex 35, indicó que las sociedades no financieras del selectivo abonan sus facturas dentro de una media de 169 días, casi el triple de lo que dice la ley. 

Pero estas grandes compañías no aplican estos mismos periodos a los plazos de cobro a sus proveedores. Así, estas sociedades cobran en un plazo medio de 78 días, lo que sí hace a la mayoría de sus pagadores prácticamente cumplir la ley. 

Las grandes empresas constructoras son, según este informe, las que tardan más tiempo en pagar: un promedio de 288 días, mientras que cobran en 125 días. Le siguen las compañías del sector servicios en general y del comercio en particular, con unos plazos medios de pago de 253 días y de cobro de 74 días de media. Por el contrario, las empresas del sector industrial son las más eficientes en el pago, con un promedio de 230 días. Estas compañías industriales tardan en cobrar una media de 112 días. Esto pone de manifiesto el margen de financiación de estas grandes a través del manejo en los plazos de pagos y cobros. Saludos y suerte con los cobros.

Fuentes: Cinco días.