lunes, 23 de febrero de 2015

Exceso de burocracia.

Las trabas en la regulación española frenan la iniciativa empresarial. El Banco de España advierte del exceso de burocracia, superior a la de Europa. A pesar de los esfuerzos del Gobierno por superarlos obstáculos regulatorios, España continúa poniendo muchas trabas a los empresarios que deciden crear un nuevo negocio. El control estatal, sumado a las barreras a la inversión, al comercio y al emprendimiento, 


son los mayores impedimentos que presenta la legislación española, circunstancias que están dificultando la actividad económica de las compañías y que suponen un handicap a la iniciativa empresarial.

Así lo demuestra el informe, la regulación en el mercado de productos en España según los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), publicado por el Banco de España, donde se evidencia que el grado de complejidad regulatoria se ha mantenido por encima de las principales economías europeas, como Francia, Italia, Alemania o Gran Bretaña y también sobre el promedio de la OCDE. 

Tal como reconocen desde el Banco de España, estos obstáculos en la legislación vendrían determinados por el número de trámites necesarios para constituir un negocio, el tiempo necesario para realizarlos y su coste. En palabras de la entidad, esta situación se debe ala existencia de un sistema de licencias y autorizaciones más costoso

Así mismo, el informe refleja que desde el año 2003 nuestro país se ha mantenido en una postura estática en el ámbito de la regulación. Medidas insuficientes Aunque desde 2008 la Administración ha intentando simplificar los trámites, nuestro país se encuentra todavía lejos de sus vecinos europeos. La Ley Paraguas 2009 pretendía ser un guiño a los empresarios y beneficiar especialmente a las pymes, otorgándoles medios electrónicos en su contacto con la Administración. 

En cambio, esas ventanillas no se han generalizado y, a diferencia de lo que ocurre en otros países, el uso de estas instituciones es meramente informativo, denuncia la entidad. Como contrapunto positivo, España ha avanzado en la simplificación de los procedimientos administrativos, así como en la accesibilidad a la información sobre la regulación aplicable. 

Del mismo modo, las barreras a la entrada de empresas se han visto reducidas, ya que los trámites para la creación de sociedades de responsabilidad limitada han mejorado, tal y como reflejan desde el Banco de España. De esta forma, nuestro país se sitúa al nivel de algunos de sus vecinos europeos, aunque la dificultad aumenta en el caso de las empresas pequeñas, los nuevos autónomos o aquellos que quieran iniciar una actividad del sector servicios. 

En cuanto al control por parte del estado, el Banco de España reconoce que este es menor en comparación con los países de la OCDE y con las cuatro principales economías de la Unión Europea –Italia, Gran Bretaña, Francia y Alemania–

Del mismo modo, las barreras al comercio y a la inversión a través de aranceles y obstáculos a la financiación directa extranjera son menores en España que en estos cuatro países de referencia. Una ventaja que no se da en el comercio minorista, ya que el nivel regulatorio en este ámbito continúa siendo alto a pesar de las medidas aplicadas desde 2012 y ampliadas en el 2014. De esta forma, los empresarios que quieran crear un negocio en España tendrán que armarse de paciencia para sortear este laberinto regulatorio.

Fuentes: El economista.